Hay que aprovechar las actividades al aire libre antes de que llegue la lluvia y ya no se pueda.

Después de un descanso prolongado, como la Semana Santa, siempre nos quedan las ganas de seguir haciendo cosas diferentes, sin tener que encerrarnos en la casa o hacer más de lo mismo. Quiero compartirles un poco de lo que yo hacía en mi niñez, y a lo mejor cuando hagan memoria se recordarán que también ustedes lo hacían, al final lo que queremos es recatar esos recuerdos para que nuestros hijos puedan seguir disfrutando los más afuera de casa, pero no en otros lugares, sino en el jardín o en la acera:

  1. Salir a montar bicicleta: Yo recuerdo que con mis hermanos hacíamos una estación de gasolina, un supermercado, una parada… todo con nuestra imaginación a modo de usar nuestra creatividad y fingir que habíamos creado una ciudad donde todos transitábamos en “bici” por las aceras de la zona en donde vivía. Yo hoy no tengo bicicleta porque prefiero caminar o correr pero a mis hijas les encanta pedalear afuera de la casa con sus vecinos.

No olvides: ponerles casco -lo recomendable y si es que se dejan-, ajustar el asiento para que sus rodillas no se lastimen, chequear las llantas y la cadena, ropa cómoda que no se atore en los pedales -por los vestidos en el caso de las niñas-.

A este par de chiquitas les encanta comer en el jardín, por eso me conseguí estos platos y copas de flamingo para que se gocen los días que no llueve.
  1. Picnic de jardín: de pequeños la actividad que a mi papá más le gustaba hacer en familia, era el “churrasco” -asado- en el jardín trasero de casa; la ilusión de llevar un mantel sobre la grama del jardín o una mesa de patio mientras disfrutábamos de la comida era parte de nuestra entretención, poníamos música y bailábamos, e incluso armábamos una casa de campaña con las sábanas de las camas.

No olvides: usar platos y vasos plásticos -yo conseguí unos económicos en Dollar City-, repelente para mosquitos -como el natural de Lemon Grass- para evitar que nos piquen los y usar un mantel que no importe que se manche de grama.

 

  1. Jugar con agua: esta era mi actividad favorita definitivamente, hay muchas actividades relacionadas al agua: desde llenar globos con agua hasta mojarse todos bajo el sol con una manguera para regar plantas en el jardín, así de espontáneo. Mi papá siempre acostumbraba comprarnos una piscina casera, de esas plásticas que puedes llenar, vaciar y guardar, o ir a un club cercano a pasar el día, eso siempre es buena opción.

No olvides: Siempre usar filtro protector solar -yo uso Coppertone- y reaplicarlo cada hora y media para mejores resultados, sobre todo si vas a mojarte.

 

  1. Pintar la acera: los yesos para el concreto son ideales para hacer juegos de calle como el “avioncito”, la ventaja es que todos juegan y es fácil de limpiarlo, no se arruina la acera y los niños pasan un buen rato dibujando.

No olvides: ponerles a los niños ropa cómoda como los jueguitos de Carters que conseguí en SIMAN porque pasan mucho tiempo de rodillas o sentados en la acera mientras dibujan. Guarda los yesos en un lugar libre de humedad para que no se arruinen y asegúrate que sean gruesos -como los Crayola SideWalk-.

Lo que más me gusta de hacer picnic, es que no hay que poner mesa, nada se ensucia ni quiebra.
  1. Sembrar una planta: esta actividad me recuerda a mi mamá, no puedes pasar por la vida sin devolverle algo al planeta, y más en el mes de la Tierra -abril-; mi mamá acostumbraba integrar a la familia en esta actividad, yo ahora tengo mi pequeño huertecito de plantas para condimento y me encanta cuidarlo todos los fines de semana.

No olvides: hacer riegos cortos para no fomentar la escasez de agua, sobre todo en días donde aún no llega la lluvia suficiente. Nunca tires las plantas, regala las que te sobran y trasplántalas.

Aprovechemos a salir más, pero al jardín, no para irnos a encerrar con niños a otro lugar.

Así es como recuerdo las actividades en familia que pasábamos durante el verano en la casa cuando yo era pequeña, ahora me toca a mí fomentar éstas en mis hijas para que también ellas hagan sus recuerdos de la niñez. Mi único consejo es que siempre, SIEMPRE, se pongan protector solar cuando salgan de casa, porque así evitan quemarse con el sol creyendo que porque no están en la playa, no lo harán. Mi recomendación siempre es Coppertone porque es el que más me ha funcionado y en la marca que confío desde pequeña.