Estamos trabajando la amabilidad en la familia, una virtud que debe convertirse un hábito, porque al final, nuestros hijos representan a la familia completa.

Los niños cuando son educados automáticamente hacen que los demás a su alrededor se sientan cautivados por su manera de actuar. Es por esto, que es de suma importancia ayudarlos desde pequeños a adquirir hábitos como la amabilidad. La amabilidad les ayudará a tener las herramientas necesarias para poder desenvolverse de manera correcta ante cualquier situación. El rango de edad en el que se debe enfatizar más el aprendizaje es cuando tienen entre los 6 y 12 años. ¿Cómo logran los niños aprender a ser amables? En estas edades el aprendizaje ocurrirá mediante la repetición de actos y cuando adquieren el hábito les resultará más fácil actuar amablemente.

 

Es importante reconocer, que todos los padres desean que sus hijos cuando son invitados a un cumpleaños, una casa u otro evento ellos hicieran gala de las reglas de oro y de buen comportamiento que todos los días se les enseña en casa. Sin embargo, la realidad con mucha frecuencia, es distinta. A los padres se les olvida que los niños son niños y, por ende, serán espontáneos, egoístas, un poco rebeldes, y que lo último que se les pasará por la cabeza es ser amables o corteses.

 

La sociedad en la que se vive actualmente no siempre reconoce y felicita la cortesía e, incluso, a veces la olvida. Por eso es que se debe poner mucho énfasis en casa la enseñanza de la cortesía desde pequeños a sus hijos. A continuación, se presentan algunos tips que se pueden emplear para enseñar la amabilidad a los niños.

 

  1. Pensar en los demás. Este buen gesto lo puede hacer guardando un dulce de los que le regalaron en el cumpleaños para el papá o hermano.
  2. Aprender a presentarse. Cuando estén visitando a alguien que sea él quien se presente.
  3. Saludar correctamente según la hora del día. Es muy fácil que al entrar a un lugar digan “buenos días, “buenas tardes” o “buenas noches”.
  4. Felicitar a los demás. Pueden hacerlo con un dibujo, notita o incluso algunas palabras para reconocer el esfuerzo que alguien más ha hecho.
  5. Recoger algún papel del suelo. Incluso cuando la basura no sea algo que ustedes hayan tirado.
  6. Pedirle su ayuda. Los niños se sentirán bien cuando son incluidos en ayudar con ciertas responsabilidades en casa. También es importante darles la oportunidad de decir “NO” cuando no desean hacerlo.
  7. Enseñarle a responsabilizarse. En un restaurante él puede ser quien pida su comida, las primeras veces se le puede dificultar, pero con el tiempo será más fácil para él.
  8. Desarrollar su autonomía. Permitirle a él, con la ayuda de un padre, ser el encargado de contar el dinero para pagar el súper, comprar el pan, etc., no sólo estará aprendiendo el valor del dinero sino también a interactuar con las demás personas.
  9. Dejar elegir a los demás. Esto tal vez sea más difícil cuando tiene algún amigo en casa, pues él querrá escoger todo. Es por eso que, se debe fomentar en él que sus amigos o invitados son quienes deciden qué hacer como primera actividad. Después él ya podrá decidir qué desea.
  10. Ayudar en casa. Puede ser desde llevar una bolsa (no pesada) del súper a la despensa de la casa, recoger los platos de la mesa, hacer su cama, etc.
  11. Salir a comer con sus hijos. Para poner en práctica los buenos modales en la mesa y la amabilidad en otro ambiente que no sea en casa.
  12. Pedir con amabilidad el agua, su comida o alguna otra cosa que desee.
  13. Tocar la puerta. Es importante que desde pequeños aprendan que sí una puerta está cerrada él no puede entrar sin antes tocar.
  14. Pedir las cosas con una sonrisa. Deben ser amables con todas las personas con las que interactúan.
  15. Dar las gracias. Esta es una de las formas en las que la amabilidad y la cortesía se aprenderán desde pequeños y será un hábito que siempre les beneficiará.

 

Aunque existen más tips que se pueden tener en mente cuando se desea que los niños sean corteses y amables, estos son los más fáciles de aprender y en volver un hábito para el día a día. Lo más importante será que los niños y padres no se desesperen en el proceso de aprendizaje y que cada buena acción sea reconocida para que ellos comiencen a realizarla automáticamente.

 

Por: Amanda Estrada Echevarría
Licenciada en Psicología Clínica
Co fundadora de Molly Manners Guatemala
[email protected]