No hay que subestimar a los niños, ellos también se adaptan al ritmo y paso de los adultos.
No hay que subestimar a los niños, ellos también se adaptan al ritmo y paso de los adultos.

Me gusta caminar, me encanta! Pero por 10 días seguidos, sin parar y con niños en una ciudad que no conocés, es otra historia -pero no imposible-. Si están pensando en viajar a una ciudad de adultos, lo recomiendo, soy de las que se avienta a todo, los niños también pueden ser felices y adaptarse al ritmo de nosotros “los grandes” muchas veces los subestimamos y por esto nos privamos de muchas cosas como explorar lugares nuevos y terminamos haciendo la misma vacación una y otra vez: al parque de diversiones.

Esta vez cambiamos de plan, viajamos a la ciudad de Washington D.C., una ciudad imponente que te asombra con tanto monumento y majestuosidad, jamás me hubiera imaginado que fuera un destino interesante para niños, pero era el sueño de mi hija mayor y pues después de mucha indecisión, se lo cumplimos esta vez.

Cuando llegamos inmediatamente me llamó la atención el estilo de recorrer y conocer esta ciudad: no carro -los parqueos son carísimos-, caminar -porque todo está relativamente cerca-, metro -que funciona eficientemente-, Uber y Lyft -para la comodidad cuando uno no quiere caminar-. Caminamos cuanto pudimos, conocimos lo que nos alcanzó en el tiempo y nos divertimos como nunca pues nunca habíamos tenido un viaje los 4 solitos.

Recomiendo hacer un viaje en familia mas de alguna vez, cuando digo “familia” me refiero al núcleo de papá, mamá e hijos, la dinámica cambia por completo, la experiencia es única y los lazos se estrechan más. La experiencia de conocer una ciudad caminando es más emocionante, se conoce mucho más! Creí que ellas no aguantarían nuestro paso y el ritmo pero se adaptaron de inmediato, como decimos, “le hicieron ganas” a todo y con la mejor actitud.

En este post les comparto algunos tips de cómo viajar con niños y recorrer una ciudad grande “a pie” -caminando- y que sea una experiencia divertida para todos.

  1. Elige la ciudad que a todos les llame la atención: Washington D.C. era el sueño de mi hija mayor, ella tenía la curiosidad de conocer esta ciudad meses -si no es que años- atrás, todo porque la vio en varias películas como “The National Treasure / La leyenda del tesoro perdido”. Yo nunca pensé que fuera a ser un destino para niños, incluso estaba insegura de llevarlas hablando de una ciudad con tanta representación política y diplomática. Ninguno de los 4 la conocía y por eso la experiencia era interesante. Nunca les dijimos a las niñas que iríamos, sería una sorpresa que revelaríamos un día antes de irnos, lo que hizo que fuera una experiencia extraordinaria para ellas, pero estábamos seguros que era una ciudad que a todos nos llamaba la atención porque lo hablamos muchas veces antes de tomar la decisión. De vez en cuando es bonito hacer planes o soñar despiertos para saber qué intereses tienen los niños.

    Un día antes de irnos, les dimos la sorpresa a ls niñas de que nos iríamos de viaje al día siguiente, esto los emociona más.
    Un día antes de irnos, les dimos la sorpresa a ls niñas de que nos iríamos de viaje al día siguiente, esto los emociona más.
  2. Lleva un plan o itinerario definido: Me gusta pasear con un plan, soy un poco estructurada en saber a dónde vamos, qué vamos a hacer y cuándo, siento que viajar es descansar pero a la vez aprovechar el tiempo al máximo, y la idea de despertar y preguntarse “¿Qué hacemos hoy?” entre tres mujeres, a mi esposo lo vuelve loco, por eso mejor hacemos un plan. Previo al viaje investigamos en internet detalles de la ciudad como el clima, lugares que no podíamos dejar de conocer, programas para niños, horarios, lugares destacados, restaurantes y más…preguntamos y pedimos consejo a nuestros amigos que ya conocían la ciudad. Pedir referencias siempre facilita la forma de planear un paseo. Arma un itinerario con lo que no deben perderse al principio, así al final cuando ya están cansados, pueden bajar el ritmo sin pesar por dejar fuera algo que valga la pena.

    Casi todas las ciudades grandes tienen un sitio web de referencia para buscar actividades y hacer planes con niños.
    Casi todas las ciudades grandes tienen un sitio web de referencia para buscar actividades y hacer planes con niños.
  3. Conoce las necesidades de tus hijos y anticípate: En un viaje se vale ser flexible, todos los papás conocemos “del mal que padecen” nuestros hijos cuando ya están cansados, cuando tienen hambre, cuando tienen sueño o cuando tienen frío… y antes de llegar a la “hora cero” y que todo mundo se jale los pelos, es mejor prevenir los malos humores o las malas actitudes en un lugar donde merece la pena disfrutar. Mis hijas caminan, así que obviamos el carruaje de un inicio y tratamos de salir cada día con lo necesario para no cargar de más, una bolsa con botellas de agua pura para rellenar en donde fuera, un par de snacks como fruta -banano y manzana funcionan perfecto-, semillas con pasas y nutella en paquetes individuales para llevar y parar a comerlas donde sea, así no pasan hambre en lo que llegan del punto A al punto B. Llevamos chumpas además de chalecos para el frío, así si hacía más calorcito a medio día, podían quitarse una capa de ropa y seguir cubiertas, esto depende del clima que les toque, vestirse con capas de ropa es lo más conveniente para esto.

    Nuestra mochila con lo necesario nos acompañó a todos lados.
    Nuestra mochila con lo necesario nos acompañó a todos lados.
  4. Comodidad, comodidad, comodidad: Si tuviera que pensar en la prenda o accesorio más importante durante un paseo, los zapatos son algo que pocos consideran y que más se usan en un viaje donde lo principal es caminar, caminar y caminar. Lo que yo más recomiendo: un par de buenos tenis para la caminada, un par de buenas botas para el frío -en el caso que el clima lo pida-, eso fue más que suficiente para mí junto a un par de plantillas Dr. Scholl’s en cada par de zapatos. Al principio a mi esposo le daba risa que yo anduviera con mis plantillas por todos lados, pero después de que él pasara incomodidades, pues paró comprando las suyas también y ahora es fiel a ellas también. Las plantillas son cómodas, se adaptan a cualquier par de zapatos, te permite caminar por largos recorridos y evitar dolores en la planta del pie, hay algunas de gel y otras solo esponjadas, lo ideal es que las pruebes antes para saber qué te gusta más, a mí me gustan las Dream Walk Comfort, son aguaditas y tienen una textura parecida a la gel, además que pueden conseguirse en cualquier supermercado o farmacia y su precio es accesible para todo lo que te sirven.

    Mis tenis -o mis botas- y mis plantillas Dr. Scholl's, me acompañaron a todos lados para evitarme dolor de pies.
    Mis tenis -o mis botas- y mis plantillas Dr. Scholl’s, me acompañaron a todos lados para evitarme dolor de pies.
  5. Usa las aplicaciones que faciliten tu paseo y recorrido:
    Uber y Lyft: son dos aplicaciones necesarias para moverte en carro si no quieres rentar o si no quieres pedir un taxi, lo que me gusta es que siempre está uno a menos de 3 minutos de distancia y la calidad del servicio es buenísima, no manejas efectivo y los cargos se hacen automáticamente a tu tarjeta.
    – Google Maps: tiene la opción de “explorar” los lugares que están a tu alrededor, dándote recomendaciones de lugares a dónde ir a comer o visitar. Esta opción está activa únicamente en ciudades grandes, por lo que deber chequearlo antes. También es una excelente herramienta para caminar en la ciudad sin perderte y sin pedir mapas de papel, te da direcciones para irte caminando, en carro e incluso en las estaciones del metro en caso haya en la ciudad.
    – Foursquare y Swarm: son dos aplicaciones en donde puedes hacer “check-in” y revisar las experiencias o testimonios de otros usuarios que ya han estado en el lugar anteriormente, así podrás tener recomendaciones del mismo.

    Todo nuestro recorrido por la ciudad en Google Maps. Diez días caminando sin parar, así se ven 147 kilómetros recorridos.
    Todo nuestro recorrido por la ciudad en Google Maps. Diez días caminando sin parar, así se ven 147 kilómetros recorridos.

Puedo decir que un viaje planificado es un viaje que se disfruta más, puedo notar que mis hijas están más tranquilas cuando ven que su papá y yo tenemos un plan de lo que haremos en el día, eso les da seguridad y la pauta que será un día lleno de actividades y divertido para ellas. A los niños siempre les fascina estar entretenidos en algo o en este caso, paseando.

Caminar no es sinónimo de cansancio siempre, con los consejos anteriores caminarán lo justo y necesario, no caminarán para perderse y tampoco caminarán para cansarse porque seguro llevarán buenos zapatos y las plantillas como yo para llegar a donde tienen que estar.

¡Buen viaje!

~N~