Los padres deben de ser imparciales en relación a sus hijos. Instagram @mundo_de_mama.
Los padres deben de ser imparciales en relación a sus hijos. Instagram @mundo_de_mama.

No parecería extraño que siempre cuando se habla de la relación entre hermanos, algunas veces las palabra más frecuente que se encuentran con ellas es la rivalidad ¿Por qué existe la rivalidad entre los hermanos? La respuesta más fácil es que para ellos, usualmente el primogénito, la persona a quien ellos aman será compartida con alguien más. Es por esto que sienten que ya no serán los “preferidos de mamá o papá” y eso causa un enojo o sentimientos que aún no saben identificar. Reflejándose en la mayoría de veces en su trato con los hermanos.

Otras de las razones por las que puede surgir estos sentimientos es por el rol que tendrá que jugar el hijo mayor, por ejemplo, tener que cuidar a su hermano, no lastimarlo, jugar con él, entre otras. A veces para él será difícil entender por qué lo debe de hacer y sentirá que la atención es completamente para su hermano y no a beneficio de los dos.

Es por esto que es de suma importancia la actitud que tengan los padres con sus hijos. Lo que siempre se ha enseñado es que los padres deben de ser imparciales en relación a sus hijos, pero hay que ser sinceros, ¡a veces esta es una de las tareas más difíciles! Será completamente inevitable que los padres se sientan más identificados con uno de sus hijos por su personalidad, sus capacidades, la edad que tienen, entre otros. Un ejemplo de esto podría ser cuando se tiene un niño de siete años y uno de tres años, el de siete años ya tiene su rutina establecida y se sabe que él puede quedarse despierto hasta más tarde. Pero qué pasa cuando el de tres años comienza a llorar porque desea quedarse despierto como su hermano. Aquí aparece otra palabra importante “que injusto que mi hermano se puede quedar despierto y yo no”. La justicia no tiene nada que ver en estas situaciones, como padres se sabe que dependiendo de la edad de los niños será la cantidad de sueño que pueden tener. Cuando finalmente el pequeño se pueda quedar despierto hasta más tarde como su hermano, este lo mirará como un privilegio.

Muchos padres piensan que para ser justos ellos deben tratar a sus hijos con igualdad. Nuevamente, esta es una tarea extremadamente difícil. Porque una mamá no puede estar pensando constantemente que sí abraza a un hijo, debe de abrazar a sus otros hijos “solo para ser justa”, sí lo hace de esta manera, los abrazos ya pasarían a ser parte de una rutina más de la familia y no serían tan valorizados. Lo mismo pasaría cuando es el cumpleaños o está enfermo alguno de los hijos, no se les puede prestar la misma atención a todos, pues se está consiente que es momento de ese hijo sentirse especial o brindarle las herramientas necesarias para que mejore su salud.

A pesar de que es difícil comprender que la rivalidad entre los hermanos es normal. Y la mayoría del tiempo se está buscando darles el mismo cariño a todos los hijos. Siempre estarán las situaciones en las que no se sabe qué hacer. A continuación, se detallan algunos tips de cosas que se pueden hacer y otras que no se deberían hacer para mejorar la situación de rivalidad entre los hermanos:

  • No se debe hacer nunca ninguna comparación entre un hijo y el otro. Cada uno de los niños tendrá distintas metas y formas de desenvolverse. Para algunos será más fácil hablar y para otros será más fácil caminar.
  • No se debe ignorar o suprimir los sentimientos de enojo o rabia que siente un hermano con otro. Lo mejor en estas ocasiones es dialogar con ellos el por qué se sienten así y tratar de llegar a una solución en conjunto.
  • Se debe evitar cualquier situación en la que se promueva la culpa entre los hermanos. Si el hermano mayor desea golpear a su hermano pequeño porque este le quitó algo. Los padres deben ser asertivos y no permitir que esto ocurra. Pues el sentimiento de culpa que surge en los niños después de lastimar a su hermano a causa de ver cómo reaccionan los padres puede ser abrumante para ellos.
  • En situaciones se deberá permitir que los hermanos/as resuelvan sus conflictos o diferencias por sí solos, sin la intervención de los padres. Si en algún momento se observa que no se está resolviendo y el problema ha crecido ya pueden intervenir los padres en solucionar el problema con todos.

Lo más importante que deben tener presente los padres es que sus hijos tendrán situaciones en las que no se lleven bien con sus hermanos por distintas razones (edad, sexo, intereses a la hora de jugar, habilidades, cualidades, entre otras). Será importante para ellos que se sientan aceptados y respetados. Y sobre todo, que se les permita expresarse para así poder trabajar como familia en la armonía del hogar.


Por: Amanda Estrada Echevarría

Licenciada en Psicología Clínica
Molly Manners Guatemala
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