Por: Nancy Chang

Para Mundo de Mamá

 

Con frecuencia me hago esta pregunta cuando veo parejas que están por convertirse en padres por primera vez, sobre todo cuando algunas teorías conservadoras o prácticas de comodidad absoluta de padres primerizos los alienta o encausa a distintos métodos de crianza un tanto extremistas, o a la compra compulsiva de artículos que pueden ser innecesarios o incluso “la manzana de la discordia”.

No soy quién para juzgar el método que cada pareja elija para la crianza de sus hijos, pero sin duda alguna me declaro anti extremadamente acomodada como lo son algunas parejas. Hoy que visitaba el Facebook me encontré con una página de artículos para niños y bebés donde promocionaban una cuna adaptable a la cama de la pareja -la que aparece en este post-, donde el bebé está próximo a la cama y tú no pierdes contacto con el bebé en ningún momento mientras duermes. Quisiera creer que es un tema de métodos de crianza apegado más que de comodidad, sin embargo, creo que es al revés, es un tema más de comodidad que de crianza apegada con la criatura recién venida la mundo; el problema es hasta qué punto esta comodidad te esclaviza a ver tu privacidad limitada, reducida o simplemente eliminada dentro de tu convivencia matrimonial?.

Recuerdo que cuando tuvimos a nuestra primera bebé por primera vez en casa, tanto mi pareja como yo estuvimos en mutuo acuerdo de que no queríamos perder nuestra privacidad de espacio como pareja, porque en repetidas ocasiones otras parejas -con experiencia previa a nosotros- nos enfatizaban que sus bebés tenían casi un año de vida y aún seguían durmiendo en el mismo dormitorio o incluso cama que ellos, y varias veces se notaba el malestar o la irritabilidad que esto causaba en dichas parejas o en alguna de sus partes porque habían olvidado lo que era tener privacidad en su propio espacio: su dormitorio.

A mi criterio, resulta ser que hoy en día las marcas infantiles ya no saben qué más inventar, por lo que cada vez ofrecen más y más artículos para satisfacer hasta la más reducida necesidad de comodidad y confort, y creo que la maternidad también implica un tanto de sacrificio, eso de levantarse a chequear o alimentar a tu bebé en la madrugada resulta agotador, pero si te acostumbras desde un inicio a tenerlo a la par de tu cama, las cosas se complicarán con el tiempo mientras tu bebé va creciendo, obvio, él o ella no querrán luego que se les traslade a otra recámara cuando ya están acostumbrados a dormir en tu cama, incluso llegarán a pensar que quieres “deshacerte” de él o ella, mientras que, si desde un inicio marcas en dónde está el espacio de cada uno, él o ella se adaptarán fácilmente.

No quiero terminar de convencer a nadie, solamente hacerlos cuestionarse que si van a tomar la decisión de usar este tipo de artículos, ¿tanto tu pareja como tú están en mutuo acuerdo?, que no te pase como a varias parejas que conozco, que nos han hecho saber a mi esposo y a mí que hoy por hoy no consiguen lograr recuperar su espacio de nuevo, e incluso se arrepienten por haber antepuesto la comodidad de esos primeros 3 meses de acoplamiento y hasta en muchos casos esto ha provocado discusiones y separación entre la pareja.