Las palabras que elegimos las madres para educar, disciplinar o aleccionar a nuestros hijos, muchas veces pueden estar equivocadas o mal empleadas. Hay palabras y frases que con el tiempo nuestros hijos ya las ven gastadas y ya no conseguimos el mismo efecto de parte de ellos al momento de decirlas, sobre todo cuando son adolescentes.

Aquí te compartimos 5 expresiones que con frecuencia utilizamos erróneamente, y que con el tiempo no darán buen resultado. Así como también te compartiremos métodos más eficaces para lograr una reacción de parte de ellos.

1. “Porque yo lo digo, por eso!”
Los hijos muchas veces buscan se merecen razones válidas para entender por qué como padres no estamos de acuerdo con lo que ellos sugieren hacer. Te sugerimos darle una explicación que no genere más discusión. Al darle una razón válida, estarás ayudando a que tu hijo cultive la virtud de la responsabilidad.
Ej.: – “Es hora de irte a dormir”
– “Pero, ¿por qué no puedo quedarme más tiempo viendo la TV?
– “Porque mañana hay que madrugar para ir a estudiar y tienes que estar descansado para poder tener un buen día, esa es la razón”

2. “Espera a que tu padre llegue a casa”
Muchas madres sienten que ya no tienen autoridad sobre sus hijos, y recurren muchas veces a amenazarlos con que al llegar el padre a casa les llamará la atención de forma determinante, y que a él si le obedecerán. Tú necesitas recuperar tu autoridad de madre, ambos padres deben estar en sintonía en la forma en que van a educar al pequeño y no botar uno la autoridad del otro. Por ello te sugerimos que replantees las normas de conducta como el “tiempo fuera” u otras restricciones que sean consecuencia al mal comportamiento de tu hijo. Evita estar molestando al padre para validar tus decisiones como madre, hazlo con menos frecuencia porque mientras tú estás en casa, tu eres la que tiene la autoridad, de este modo verán tus hijos que tu recuperas el control.
Ej.: – “Esta noche no puedes salir con tus amigos”
– “Yo ya estoy suficientemente grande como para decidirlo sola”
– “No sales porque anoche regresaste más tarde de lo usual”
– “Pero si quiero salgo, tú no me tienes que llevar ni traer de vuelta”
– “Ya te he dicho la razón, y no quiero tener que molestar a tu padre para que él te diga que hoy no sales, la orden está dada y debes respetar las normas de la casa, sobre todo cuando hay una hora para volver que no fue respetada”

3. “No me hagan entrar allí!”
En lugar de que estés dando amenazas sin sentido y sin razón, cuando tus hijos gritan peleando dentro de su habitación, déjalos que resuelvan el problema ellos mismos para que no tomes partido alguno, ahora si la disputa se intensifica a insultos o golpes, sólo entra, separa a los niños y dales a cada uno su propio “tiempo fuera”.
Lo que tratamos de hacer con este caso es que ellos aprendan a manejar sus disputas por sí mismos. Una vez que se hayan calmado, diles que no permitirás una conducta similar, ni que sean abusivos o menosprecien a los demás.

4. “El dinero no crece en los árboles!”
Éste es un pésimo argumento al momento en que tus hijos te piden comprar cosas en la juguetería del supermercado. Lo más coherente es que antes de salir de casa y llegar a la tienda establezcas los límites de lo que se quiere y lo que no se va a comprar. Si eres constante, con el tiempo van a dejar de pedir por pedir cosas extras e innecesarias.
Si les das una mesada a tu hijos, es importante que les expliques cómo se han ganado ese dinero y cómo deben gastarlo. De este modo les ayudarás a ser responsables con lo que tienen.

5. “¿Cuántas veces te he dicho …?”
No importa cómo termina esta oración. La mayoría de los niños tienen la respuesta para esta frustrante frase. A pesar de que lo que busques es un comportamiento deseado y no una respuesta verbal, desafortunadamente los padres suelen confundirla. Trata de ser directo en lo que quieres lograr a cambio de tus hijos, y no lo insinúes.

Trata de hacer un mejor enfoque, di lo que quieres decir y piensa lo que dices antes de decirlo.
Ej. – ‘Deja de patear la silla de tu hermano” o “Pon tus juguetes en el cajón de los juguetes.” Intenta ponerle un “Por favor” a cada cosa que pides y verás que será mejor la reacción o respuesta que obtengas a cambio.

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